Raul Berzosa y la Hermandad de las Penas

La jornada del 1 de noviembre de 2008, fecha en que se consagró el nuevo Oratorio de la Hermandad quedará en los anales de la historia, además de por motivos obvios, por ser aquella en que pudimos admirar en todo su esplendor las primeras aportaciones pictóricas del joven artista Raúl Berzosa Fernández (Málaga – 1979) al patrimonio artístico de la cofradía.

En aquella festividad de Todos los Santos, durante la ceremonia de consagración, los devotos y hermanos pudieron apreciar por primera vez los murales que decoran desde entonces diversas partes del conjunto general, tales como el frontal y bóveda del presbiterio así como las cartelas de Consagración y Primera Piedra.

Desde niño, la pintura forma parte del eje vital de Berzosa. Comienza a descubrir su faceta artística dibujando cómics a los trece años para más tarde tomar las primeras nociones sobre dibujo y color en el taller de Rando Soto. Posteriormente, pasaría por los talleres de Paco Hidalgo y José Antonio López, siendo con este último con el que se prepara en dibujo para acceder a la facultad de Bellas Artes de Granada, consiguiéndolo en 1999, regresando a Málaga un año después donde comienza la licenciatura de Historia del Arte, titulación que finalizaría en 2005.

Diversos temas se anudan al bagaje de este joven pintor aunque será el arte sacro y la pintura religiosa, las ramas que han empezado a medir su verdadera dimensión y potencial artístico.

En esta vertiente ha realizado la majestuosa obra de gran formato "Cristo depuesto de la Cruz", situada en la Capilla del Cristo de la Puente y Virgen de la Paloma, “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos” situado en la Iglesia de San Pedro en Málaga o “Santos Mártires” para la Iglesia de los Santos Ciriaco y Paula.

En el 2006 participó en la Bienal de Arte Sacro organizada por la capellanía de los artistas en Siena, exposición que se celebró en Roma y Siena.

En el año 2007 realiza sus primeras pinturas murales: la semicúpula del Camarín del Cristo de la Puente del Cedrón y la cúpula del Camarín de los Verdes de Alhaurín de la Torre.

Importante será el año 2008 en la vida artística del pintor, cuando realiza un trabajo de gran envergadura y muy significativo: “La Escala Dolorosa”, decorativa obra de las salas de subida y bajada al camarín de Mª Stma. De las Angustias Coronada de Sevilla encargada por Dña. Cayetana Fitz-James Stuart, Duquesa de Alba, y que está compuesta por seis lienzos de gran formato envueltos por una serie de grecas con la técnica mural. Esta técnica será igualmente la utilizada en el nuevo y ambicioso Oratorio de las Penas de Málaga donde realizaría el frontal y bóveda del presbiterio. Ambas obras han supuesto un antes y un después en la carrera pictórica de Raúl Berzosa.

A partir de ahí, llegarían dos importantes encargos del ámbito cofrade sevillano en 2009, como el Cartel del Vía Crucis Oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías con el Señor de la Salud de la hermandad de los Gitanos como motivo principal y el “Junio Eucarístico”, siendo Berzosa el primer pintor malagueño que accede a la posibilidad de realizar tales obras.

También para Sevilla realizaría la pintura, ”Cristo confortando a Santa Teresa” y el fondo para la Virgen de Fátima titulado “ Corazón Inmaculado de María” ambas obras para la Iglesia del Santo Ángel de Sevilla.

La obra de Raúl Berzosa realizada hasta la actualidad en el Oratorio de la Hermandad de las Penas ha trascendido nuestras fronteras siendo noticia en el boletín de mayo de “The Foundation for Sacred Arts”, situada en Washington D.C. Dicha fundación es una organización católica sin ánimo de lucro creada para estimular el patrocinio y la producción del Arte Cristiano (Arte, Arquitectura y Música).

Por otro lado, la “Catholic News Agency” en Denver (Colorado), uno de los principales proveedores de noticias católicas de habla inglés en el mundo, con motivo de la exposición “Lo Sagrado Hecho Real” en la National Gallery of Art de Washington D.C. (Exposición sobre el Barroco español) ha realizado un artículo donde enlaza la exposición de los grandes maestro del Barroco con la realizada por Raúl Berzosa en la actualidad en nuestro Oratorio. Ambos artículos han sido realizados por la curadora de Arte, Rachel Ross.

El Discurso Pictórico de la Cofradía de las Penas

De las tres grandes religiones monoteístas el cristianismo es la única que admite el culto a las imágenes sagradas y su representación antropomórfica, de ahí la importancia en el cristianismo del Arte, y por ende la pintura. En la historia del Arte cristiano tiene gran relevancia la pintura mural, desde el arte paleocristiano y bizantino hasta nuestros días. Obras como la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, La vida de S. Francisco de Giotto, La Última Cena de Leonardo da Vinci, Las cuatro Estancias de Rafael, El triunfo de la Divina Providencia de Pietro da Cortona o La Apoteosis de San Ignacio de Padre Pozzo han dignificado este Arte. El gran centro de la pintura mural es la Roma renacentista, de la cual se expande al resto del mundo cristiano hasta nuestros días.

Pared frontal del arco del Presbiterio

“Y, aunque es cierto que en sentido estricto, propio y absoluto, tan sólo Jesucristo —Dios y hombre— es Rey, también María, ya como Madre de Cristo Dios, ya como asociada a la obra del Divino Redentor, así en la lucha con los enemigos como en el triunfo logrado sobre todos ellos, participa de la dignidad real de Aquél, siquiera en manera limitada y analógica. De hecho, de esta unión con Cristo Rey se deriva para Ella sublimidad tan espléndida que supera a la excelencia de todas las cosas creadas: de esta misma unión con Cristo nace aquel regio poder con que ella puede dispensar los tesoros del Reino del Divino Redentor; finalmente, en la misma unión con Cristo tiene su origen la inagotable eficacia de su maternal intercesión junto al Hijo y junto al Padre.”

Esto nos dice Pio XII en su encíclica Ad Caeli Reginam, por tanto el fundamento principal, documentado por la tradición y la sagrada liturgia, en que se apoya la realeza de María es, indudablemente, su divina maternidad. Y así aparecen entrelazadas la realeza del Hijo y la de la Madre en la Sagrada Escritura y en la tradición viva de la Iglesia. Los títulos y grandezas de Nuestra Señora son todos reflejos, en cuanto que, arrancando frontalmente del Hijo, reverberan en la Madre, y la realeza no había de ser excepción.

Esta relación de Realeza de Cristo unida a la de María Madre de Jesús quedará plasmada en la pintura mural del Oratorio. Mientras el techo está dedicado a la Coronación y por tanto Realeza de la Virgen en su conexión con el Apocalipsis de S.Juan la parte frontal y trasera se vinculará a la Realeza de Cristo.

En la pared frontal y trasera aparecerán personajes del Antiguo Testamento que prefiguran o profetizan la Realeza de Cristo. Los personajes son los siguientes:

Moisés: Tiene numerosos paralelos en su vida con la de Jesús. Es el símbolo de la Antigua Alianza con Dios y que recibe la ley, mientras que Cristo representa la Nueva Alianza; Moisés y Elías aparecen junto a Cristo en la Transfiguración, manifestación de la naturaleza divina de Jesús.

Elías: Moisés y Elías, según los versos litúrgicos, no son solamente las más grandes figuras del Antiguo Testamento quienes vienen adorar en la Transfiguración al Hijo de Dios en gloria, ni tampoco son meramente dos de los varones santos a quienes Dios se reveló en las teofanías prefigurativas de la Antigua Alianza de Israel. Estas dos figuras en verdad representan el Antiguo Testamento mismo: Moisés representa a la Ley, y Elías a los Profetas. Y Cristo es el cumplimiento de la Ley y de los Profetas (Mateo 5,17).

Estos dos personajes son los que ocuparán el frontal del Oratorio quedando el Stmo. Cristo de la Agonía en el centro de la composición.

Bóveda del Presbiterio

En este espacio se sitúa una glorificación del Nombre de Dios en hebreo, Yavhé enmarcado en un triangulo. A modo de sol la luz resplandece sobre los ángeles que adoran el nombre de Dios, esta pintura se sitúa sobre el Calvario.

Cartelas: En las paredes traseras se sitúan en cada paño unas molduras a modo de placa con el texto de la Primera piedra y con el de la Consagración del Templo; sobre dichas cartelas se sitúa correspondientemente el escudo pontificio de Pio XII y Benedicto XVI.

Bajo Coro

La tercera fase de la decoración pictórica de la Capilla de la Hermandad de las Penas, se culminó con la bendición durante el transcurso de la Santa Misa de cierre de Curso Cofradiero 2009/2010 en la jornada del sábado 26 de junio de 2010, de las pinturas del bajo coro de la misma.

El coro añade belleza y solemnidad a la liturgia, hay que recordar que los “templos” son lugares sagrados, destinados por su consagración con carácter permanente a la celebración de los divinos misterios y donde se administran los sacramentos, en especial la Eucaristía. Entre los muchos signos y símbolos usados por la Iglesia para celebrar su fe, la música es de valor relevante, de ahí la importancia del coro en la disposición del templo.

La composición de la decoración del bajo coro del Oratorio de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Agonía y María Stma. de las Penas gira en torno al monograma IHS, Iesus Hominum Salvator (Jesús, Salvador de los Hombres), el nombre de Jesús ha sido motivo de devoción, especialmente por Santos como S. Bernardo, S. Vicente Ferrer o por S. Ignacio de Loyola que lo utilizó como emblema de la Compañía de Jesús. Dicho monograma ocupa el centro compositivo, el cual emana luz a modo de sol y está rodeado por una serie de ángeles, dos sujetan por la parte alta una filacteria color rojo con la leyenda “CHRISTVS CHARITAS EST”, a los pies del monograma IHS dos ángeles flanquean el Sagrado Corazón de Jesús, símbolo de caridad.

La caridad se hace humana cuando Jesús da su mandamiento nuevo a los apóstoles y discípulos: «amaos unos a otros como yo os he amado» (Jn 15, 12). Cristo une constantemente caridad con su muerte, de ahí que a ambos lados de este conjunto haya ángeles rodeados por nubes y luces provenientes del IHS que portan distintos símbolos de la pasión del Señor como la cruz, paño de la Verónica basado en la Síndone de Turín, clavos o la columna de la Flagelación. Símbolos pasionarios que Jesús venció gracias a su caridad hacía Dios (caridad como sinónimo de amor).

El conjunto de la obra ha sido realizado con la técnica del acrílico sobre el muro. Las dimensiones aproximadas del coro son de 30 metros cuadrados.

En un lateral del Oratorio se ha realizado la heráldica del Obispo de Málaga, el Excmo. y Rvdmo. D. Jesús Catalá Ibáñez, bajo cuyo pontificado se consagró el altar de la Capilla de la Hermandad de las Penas.

Éste se ha situado en el muro que está sobre la puerta de acceso del Oratorio a la Casa de la Hermandad.

El escudo está divido en dos partes: la superior, de doble tamaño, en campo de oro con una cruz latina de color rojo púrpura; la parte inferior o punta es de color azul oscuro con un sol de oro y una luna creciente de plata. Los colores de fondo de ambas partes, azul y oro, corresponden a los escudos paterno y materno, respectivamente.

Galería de "Los Triunfos"

La galería “Los Triunfos” está conformada por una serie de pinturas alegóricas representadas sobre lienzos de lino cuyas medidas son 195 x 114 cm. con la técnica del óleo.

Utilizan una fuerte iluminación que irradia desde la parte superior del lienzo, los colores predominantes son los ocres y marrones salvo detalles de algunas telas con colores más propios: rojos, amarillo, verde o blanco. Se ha pretendido en todo momento armonizar ambas pinturas con la bóveda. Del mismo modo dichas pinturas han sido realizadas pensando en el que el espectador quedará unos metros por debajo del lienzo por lo tanto la forma optima de ver las pinturas es in situ en el Oratorio.

Fue en Septiembre de 2009, tras la finalización de los trabajos correspondientes a la bóveda y el frontal de la capilla, cuando se estrenaron las dos primeras obras de esta serie alegórica las cuales iban a colocarse precisamente en el presbiterio. Se trataba en concreto de los dos óleos titulados “Triunfo de la Iglesia sobre el pecado” y “Triunfo de la Eucaristía sobre la idolatría”. Las pinturas fueron presentadas por Mauricio Bueno Jiménez, asesor jurídico del Obispado de Málaga, constituyendo la segunda parte del proyecto pictórico del Oratorio de la Hermandad de las Penas.

Triunfo de la Iglesia sobre el pecado

La pintura con esquema piramidal cuyo centro la composición lo conforma una figura femenina personificando la Iglesia, la representación de una mujer está en clara relación con la Virgen María como madre de la Iglesia y la Iglesia como madre y educadora de la moral cristiana.

La representación femenina tiene elementos propios de la Iglesia, está vestida con unos ropajes de color verde símbolo de esperanza y dorado símbolo de triunfo y realeza. La Iglesia porta una estola significando la autoridad sacerdotal. El mal queda representado mediante una serpiente tomada iconográficamente del Génesis donde es sinónimo del mal, dicha serpiente envuelve al hombre y hace frente a la Iglesia, este hombre caído tiene una venda en los ojos ya que el pecado lo ciega en sus acciones, la mujer porta con una mano un báculo alzado con forma de cruz y con la otra mano señala al Señor de la Agonía (la pintura por eso se sitúa en la parte izquierda del presbiterio), ya que Cristo quita el pecado del mundo y por tanto lo redime con su muerte y resurrección, en esta mano que señala la Iglesia lleva el anillo de los pescadores, anillo que es usado por el Obispo de Roma y que hace referencia al antiguo oficio de San Pedro como pescador.

Sobre la mujer hay dos ángeles, con paños de color amarillo y blanco, los colores referidos al oro y la plata siendo los colores del Vaticano, uno de los ángeles corona a la Iglesia con una tiara papal, compuesta por tres coronas superpuestas rematadas por una cruz y provista de dos ínfulas. El otro ángel lleva en la mano las llaves de San Pedro, es decir, las llaves del Reino de los Cielos.

Todo el fondo está armonizado con la bóveda del presbiterio, la fuerte luz que avanza desde arriba es un reflejo que llega desde el Nombre de Dios en la bóveda, por lo tanto Dios inspira a la Iglesia en su difícil camino de evangelización.

Triunfo de la Eucaristía sobre la idolatría

Jesús Sacramentado ocupa la parte preferente de la composición del lienzo además de ser el centro lumínico de la obra, se sitúa en un ostensorio barroco quedando inscrito en la Sagrada Forma el monograma JHS, Iesus Hominum Salvator (Jesús Salvador de los Hombres). Rodeando a la custodia aparecen cuatro ángeles, tres niños y uno joven, el ángel joven tiene un mayor protagonismo ya que es el que enlaza la parte alta de la pintura (custodia) con la parte baja (el hombre que representa la idolatría).

Este ángel lleva dos paños, uno rojo símbolo del fuego de la Caridad y la sangre derramada por Cristo, por tanto muy vinculado a la Eucaristía. El otro paño es de color blanco símbolo de gloria y pureza propio de los ángeles.

En la parte baja un hombre que representa la idolatría es sorprendido por el ángel anteriormente comentado, este ángel le dice al hombre que la autentica adoración debe ser al Santísimo como camino hacia Dios, el concepto de idolatría ha cambiado a lo largo de los siglos siendo hoy en día la idolatría y el amor al dinero el origen de todo mal, palabras tomadas de Benedicto XVI; por ello aparece un cetro símbolo de poder y relacionado con el dinero, monedas de oro que ya fueron motivos de la traición a Jesús, el comentado anteriormente color rojo símbolo de caridad va en contraposición de la idolatría al dinero y por ello a la avaricia y envidia.

El fondo está en equilibrio con el del Triunfo de la Iglesia, una atmosfera de luz relacionada con el Espíritu Santo, una luz que aparece en ambos lienzos y la bóveda, el Espíritu Santo alumbra e inspira.

Por su parte, durante el mes de Marzo de 2011, fueron presentadas y bendecidas por el Párroco D. Federico Cortés, la tercera y la cuarta pintura pertenecientes a la Galería de los Triunfos, denominadas "Triunfo de la Caridad sobre la Avaricia" y "Triunfo del Catolicismo sobre las herejías".

Triunfo del Catolicismo sobre las herejías

Representación alegórica de la sobre posición de la doctrina católica sobre las herejías. El Catolicismo está representado mediante un hombre que ocupa la parte central de la composición, en una mano porta un crucifijo símbolo de sacrificio y amor desinteresado, es levantado por el Catolicismo para reivindicar este símbolo cristiano que hoy en día pretende ser desterrado de nuestras vidas y siempre ha sido atacado por revoluciones anticristianas.

El Catolicismo está representado a modo de Padre de la Iglesia que son los que fijan principalmente la doctrina católica, sus vestimentas están llenas de simbolismo, la capa pluvial es de color celeste (color mariano) y tiene representado varios dogmas como la Santísima Trinidad, Inmaculada Concepción, Resurrección de Cristo o la Asunción de la Virgen María. Además lleva puesta la mitra con una representación del pelícano (símbolo eucarístico) y la representación de S. Pedro y S. Pablo.

Junto al Catolicismo una mesa con la Biblia sobre un atril, este hombre tiene el pie sobre una serie de libros que representan varias de las herejías que ha habido a lo largo de la historia como el arrianismo, iconoclastas, gnosticismo o modernismo. Estos libros están rodeados por pequeñas serpientes como símbolo del mal que han intentado hacer las herejías sobre la doctrina de la Iglesia Católica.

Varios ángeles rodean al Catolicismo, el de la izquierda deja caer un libro junto al resto de las herejías, sería la herejía del Modernismo, considerada la última gran herejía y una de las más dañinas. A la derecha se sitúan dos ángeles más, uno que porta el báculo como signo de la función pastoral, y otro que mientras mira al Hombre le señala hacia el Espíritu Santo que guía e ilumina al Catolicismo por el camino correcto en las interpretaciones de las Sagradas Escrituras y la doctrina, así como hacer referencia a la infalibilidad pontificia cuando habla ex cathedra, tratándose así otro dogma católico.

Triunfo de la Caridad sobre la avaricia

La Caridad es una de las tres virtudes teologales, es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. La pintura tiene una composición con forma piramidal, en el centro de la composición una mujer símbolo de la Caridad sobre la que le aparece la palabra “CHARITAS", junto a Ella un niño en brazos al que se dispone a darle el pecho como símbolo de caridad, a su lado también otro niño que es arropado bajo el manto que le cubre la cabeza, dicha mujer con un brazo elevado ensalza un elemento iconográfico propio de la caridad, el corazón flamígero quedando en el otro extremo de la pintura un ángel con otro elemento simbólico, la cruz arbórea.

En contraposición, a los pies de la Caridad se sitúa un hombre mayor que representa a la avaricia, abrazado a un cofre envuelto por cadenas, del cuello le cuelgan un manojo de llaves símbolo de las posesiones que ha ido acumulando a lo largo de la vida, el hombre gira la cabeza para observar a la Caridad.

Finalmente, la serie se culminó en junio de 2011, con el estreno de la obra “Triunfo de la Cruz sobre la Muerte”.

Triunfo de la Cruz sobre la muerte

Una cruz latina arbórea ocupa el centro de la composición (cruz de madera cuyo titulus es un pergamino clavado con la inscripción INRI), la cruz es el símbolo de vida eterna y símbolo de salvación, así como máximo exponente del sacrificio de Cristo. A la derecha un ángel porta la bandera de la resurrección con fondo blanco y la cruz en rojo anunciando el Triunfo de Cristo sobre la muerte, dicho ángel lleva una tela verde signo de la Esperanza para el Hombre. Este ángel pisa una calavera y unos huesos simbolizando la muerte, esta calavera está rodeada por una serie de flores marchitas significando lo fugaz de la vida.

Junto a la cruz tres ángeles, uno que mira hacia el ángel mayor porta una vasija de la que cae agua, el agua es símbolo de vida y de Cristo: "Si alguno tiene sed, que venga a Mí y beba" (Jn. 7,37-38) o el agua que surge del costado de Jesús traspasado por la lanza, símbolo de su naturaleza divina (Jn. 19,34); así como un claro vínculo con el bautismo ya que es el primer elemento natural de la iniciación cristiana, desde los primeros siglos del cristianismo, los cristianos adultos eran bautizados en una especie de piscina llena de agua que contaba con dos escaleras: por una se descendía y por otra se salía. La imagen de "bajar" a las aguas representaba el momento de la purificación de los pecados y estaba asociada a la muerte de Cristo. La salida, subiendo por el lado opuesto, representaba el renacer a la nueva vida y era asociado a la resurrección.

Junto a este ángel se sitúa otro orante y sobre él otro que eleva una palma símbolo de martirio y gloria y por tanto un símbolo más del triunfo sobre la muerte.

Con esta quinta pintura se culmina la Galería de los Triunfos del Oratorio.

El texto descriptivo de las obras y las fotografías están extraidos de la web del pintor Raul Berzosa raulberzosa.com

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